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viernes, diciembre 22, 2006

SOBRE EL CANTO Y LA COPLA


Incitación del canto
                               para Eulogia Tapia

1
No hay raíz mineral que valga. Cuando uno se va el desamparo crece y no se vuelve nunca.
A veces creo que vuelvo. Es cuando escucho el canto de una copla que la memoria tiembla y reconoce. Pero sólo memoria. Viene del aire, sin raíz, y es una liviandad imperdonable.

2
Uno aprende escuchando. La maravilla llega desde lejos, y aunque esconde el compás en el presente no tarda en reponer una nostalgia, porque se extraña tanto, porque cantar se ha vuelto un estar mudo.

3
La forma de luchar, de equilibrarse, lo que hace del salto otro heroísmo. Por esa latitud comienza. Traza senderos, mantiene compostura cuando empieza a volar.
Eso permite el canto: acomodar el viento a la memoria.

4
Uno no quiere ser de ahí donde lo niegan, pero es y no hay otra. Es y no es, tragedia conocida, porque la miseria también persigue y oscurece. Cómo no apunarse de ver la realidad. Cómo no reventar en canto de la pena. En canto o en llovizna. Porque cuando llovizna corto el cielo/ despellejo las nubes con mi canto.

5
Evoco la templanza de mis tías emparejando el mantel del desayuno. Mis tías aferradas a cepillos y esponjas. Mis tías decididas a alimentar sin pausa. Y la cantata aguda de un responso por los santos difuntos. ¿Era la pesadez lo que espantaba? ¿O la muerte aludida que llegaba de lejos?
Con cierta lucidez yo advertía el futuro, el claro porvenir expresado en la mosca encima del mantel y la manteca.

CJA


 

2 comentarios:

Rodolfo dijo...

Leo estas palabras y me siento transportado a una tarde como cualquiera en Santa María.
Gracias

C. J. Aldazábal dijo...

Muchas gracias a vos, Rodolfo, por leerme.

Saludos norteños,
CJA